CIUDAD DE MÉXICO.-Una moneda de un centavo de 1894, un tablero de juego maya representado en estuco y piezas cerámicas que han sido sometidas a procesos de restauración forman parte de los objetos recuperados durante las construcciones del Tren Maya, actualmente preservados, catalogados y analizados por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chetumal, Quintana Roo.
Las tareas se llevan a cabo en el Laboratorio de Conservación y Restauración de Chetumal (LCRC) y en el Laboratorio de Análisis de Materiales Históricos y Misceláneos (LMHM), ambos pertenecientes al Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya. El INAH dio a conocer parte de estas actividades en un comunicado emitido el 27 de agosto de 2026, con motivo de una visita de estudiantes a las instalaciones.
De los fragmentos a la conservación: qué sucede en el laboratorio
Una pieza que llega desde una excavación no se expone inmediatamente. Entre los procedimientos que realizan los especialistas están la limpieza, registro de fragmentos, clasificación de piezas, reposición de faltantes, resanes, pruebas de mortero y microexcavaciones.
La finalidad no es solo restaurar la apariencia completa de los objetos. Según información previa sobre los laboratorios del proyecto, el INAH ha señalado que una función clave de la restauración es asegurar la estabilidad de las piezas mediante técnicas que permitan su conservación.
Este trabajo posterior al descubrimiento puede ser fundamental para revelar datos que a simple vista permanecen ocultos. Un ejemplo reciente es la Estela 46 de El Palmar, en Campeche, cuyo análisis con fotogrametría y escaneo 3D permitió descifrar inscripciones desgastadas y determinar una fecha del año 180 d.C.
Un laboratorio custodia 1,163 piezas prehispánicas
El LCRC alberga 1,163 piezas prehispánicas de cerámica, piedra, materiales malacológicos y elementos arquitectónicos provenientes de los tramos 6 y 7, específicamente de los frentes 1 y 2.
Según el INAH, la mayoría de los bienes restaurados en este conjunto corresponden al periodo Clásico, que abarca entre 200/250 y 900 d.C.; también hay materiales del Preclásico Tardío, de 200 a.C. a 250 d.C., y del Posclásico, de 900 a 1521 d.C.
Entre los objetos exhibidos destaca un patolli hallado en 2023 en el sitio arqueológico Banco El Tigre, en Calakmul, Campeche. El INAH lo describe como un tablero de juego maya hecho en estuco y lo considera una pieza poco común con gran valor científico.
Campeche sigue aportando datos para el estudio de la civilización maya. Por ejemplo, en 2024, investigadores reportaron el descubrimiento de miles de estructuras mediante tecnología LiDAR, incluyendo una antigua ciudad llamada Valeriana, un hallazgo documentado por El Imparcial sobre la denominada “mega ciudad” maya de Campeche.
Monedas de 1894 a 1993: no todo lo recuperado es prehispánico
El segundo laboratorio amplía notablemente la cronología. El LMHM conserva objetos de vidrio, metal, plástico y estuco, además de materiales orgánicos como madera y semillas, que representan diferentes momentos históricos, desde la época prehispánica hasta tiempos recientes.
Su colección cuenta con 1,505 registros de los tramos 1 al 7 del Tren Maya, distribuidos en Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. La galería difundida por el INAH incluye, entre otros, componentes de sujeción de una antigua vía férrea, fragmentos de botellas y monedas.


