Corea del Norte enfrenta una ola de calor con temperaturas que alcanzan cerca de los 40 grados Celsius, y una de las sugerencias difundidas por sus medios oficiales ha generado particular interés: consumir dangogi guk, una sopa tradicional preparada con carne de perro.
De acuerdo con datos de Xataka, basados en reportes internacionales, esta recomendación apareció junto a otras indicaciones para combatir las altas temperaturas, como mantener una adecuada hidratación, consumir sandía, pepino y judías mungo, además de estar informados sobre las medidas de primeros auxilios ante un golpe de calor.
No obstante, esta sopa tiene una trayectoria mucho más profunda en la propaganda y la gastronomía oficial de Corea del Norte.
¿Cuál es el motivo para recomendar esta sopa en verano?
El dangogi guk ha sido promovido durante décadas en Corea del Norte como un plato tradicional y nutritivo para la temporada estival.
Los medios oficiales han difundido que su consumo contribuye a fortalecer el cuerpo durante los meses de calor intenso. Algunas publicaciones incluso la han vinculado con la prevención de complicaciones de salud relacionadas con el estrés térmico.
Sin embargo, estas posturas corresponden a la perspectiva impulsada por las autoridades norcoreanas y no deben considerarse como una recomendación médica basada en evidencias científicas para evitar o tratar los impactos de una ola de calor.
Las recomendaciones sanitarias comunes para temperaturas extremas continúan siendo hidratarse bien, limitar la exposición al calor y reconocer los signos de un golpe de calor.
Una costumbre que Corea del Norte busca preservar
La promoción del consumo de carne de perro no es una novedad vinculada a la actual ola de calor.
Desde hace años, el gobierno norcoreano ha impulsado el dangogi guk como parte de la identidad culinaria nacional. Esto ha incluido la apertura de restaurantes dedicados, concursos gastronómicos y campañas para mantener viva esta tradición.
Así, la sopa representa más que un simple alimento. Para el régimen, también simboliza una costumbre cultural que debe mantenerse.
Esta promoción cobra mayor relevancia al contrastarla con la evolución de esta práctica en Corea del Sur.
Corea del Sur se prepara para prohibir su consumo
Mientras Corea del Norte defiende esta tradición, Corea del Sur camina en sentido opuesto.
En 2024, el gobierno surcoreano aprobó una legislación que prohíbe la cría, sacrificio, venta y distribución de perros para consumo humano.
La ley establece un período de adaptación para que los individuos y empresas vinculadas puedan ajustarse a estos cambios.
La prohibición entrará en vigor completamente en febrero de 2027, por lo que actualmente la práctica se encuentra en proceso de eliminación legal en Corea del Sur.
Una península, dos reacciones distintas
El contraste resulta evidente, ya que ambos países experimentan condiciones climáticas similares durante el verano.
Corea del Norte ha registrado temperaturas cercanas a los 40 °C y noches con termómetros por encima de los 25 °C. Corea del Sur también atraviesa un periodo de calor intenso.
No obstante, las respuestas culturales respecto a la carne de perro han divergido notablemente.
En el Norte, el dangogi guk sigue siendo promovido como una parte esencial de la tradición nacional y figura entre las sugerencias durante el verano.
En el Sur, por su parte, el consumo de carne de perro está en proceso de eliminación debido a la nueva normativa.
Una sopa que simboliza la separación entre las dos Coreas
La recomendación destaca por el contexto en que surge. Una ola de calor que afecta a toda la península vuelve a poner en el centro un mismo alimento, pero con discursos radicalmente opuestos.
Corea del Norte emplea esta sopa para reivindicar una tradición que considera parte de su identidad. Corea del Sur, en cambio, avanza hacia la prohibición definitiva de esta práctica.
Así, el dangogi guk se convierte en un ejemplo de cómo una misma costumbre culinaria puede tener destinos completamente distintos a pocos kilómetros de distancia, en dos naciones que durante décadas han tomado caminos políticos y culturales cada vez más divergentes.


