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Durante casi una década, Cindy Mora guardó dinero para adquirir un terreno donde levantar una casa para ella y su hijo. Aunque consiguió comprar el terreno, no tuvo los medios para edificar la vivienda.

Su realidad cambió cuando varias entidades sociales, compañías y numerosos voluntarios se unieron para construir su hogar utilizando 850 bloques hechos con plástico reciclado, un proyecto que también quiso mostrar el potencial de estos materiales en la edificación de casas.

Según datos compartidos por Diario AS y las organizaciones involucradas, como Hábitat para la Humanidad, Procter & Gamble, Urbarium y Ekojunto, la propuesta posibilitó convertir cerca de 7.5 toneladas de residuos plásticos en materiales para construcción, brindando una solución habitacional y fomentando el uso de desechos que comúnmente acabarían en vertederos.

Nueve años de ahorro no bastaron para construir una casa

Cindy Mora adquirió un terreno en Alajuelita, en las cercanías de San José, Costa Rica, tras casi diez años de ahorro.

No obstante, los fondos solo alcanzaron para comprar el terreno, por lo que su proyecto de tener un hogar propio se detuvo por falta de recursos para comenzar la construcción.

De qué manera lograron levantar la casa con plástico reciclado

Para concretar la vivienda, Hábitat para la Humanidad, Procter & Gamble, Urbarium y Ekojunto coordinaron un proyecto con la participación de decenas de voluntarios.

En conjunto, se dedicaron más de 800 horas de trabajo para edificar la casa sobre el terreno que ya poseía Cindy, permitiéndole permanecer cerca de su comunidad y mantener su ambiente familiar.

¿Cómo se elaboraron los bloques para construir?

Las paredes de la casa fueron hechas con 850 bloques Bliqueplas, fabricados con alrededor de 7.5 toneladas de plástico reciclado.

El material provino de botellas, bolsas, envases, empaques y otros desechos plásticos, que se procesaron para transformarse en bloques ensamblables aptos para la construcción.

Aunque las paredes contienen este material reciclado, la casa tiene cimientos, techo, instalaciones eléctricas, tuberías, puertas, ventanas y acabados realizados con materiales tradicionales, lo que asegura su solidez y seguridad.

Una casa que parece igual a cualquier otra

A simple vista, la vivienda no muestra diferencias frente a una construcción convencional, puesto que los bloques fueron cubiertos con pintura y acabados.

La diferencia principal está en el interior de las paredes, donde el plástico reciclado reemplazó parte de los materiales habituales y evitó que miles de kilos de residuos acabaran contaminando el ambiente.

El proyecto intentó solucionar dos desafíos simultáneamente

Además de proporcionar un hogar a una familia necesitada, la iniciativa también buscó demostrar que los plásticos pueden transformarse en materiales útiles para la construcción mediante procesos innovadores de reciclaje.

Aunque esta iniciativa no generó un desarrollo habitacional completo con este método, impulsó nuevas propuestas en Costa Rica para continuar utilizando plástico reciclado en la industria de la construcción.

La colaboración fue clave para el éxito del proyecto

Antes de seleccionar a la beneficiaria, las entidades analizaron la situación económica familiar y las condiciones del terreno para asegurar la factibilidad del proyecto.

Luego, decenas de voluntarios participaron en la edificación, convirtiendo esta experiencia en un ejemplo de trabajo conjunto entre organizaciones sociales, empresas y ciudadanos para facilitar el acceso a viviendas dignas y fomentar el uso responsable de materiales reciclables.