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Los 72 nombres divinos son uno de los conceptos más intrigantes dentro de la Cábala, la corriente esotérica del judaísmo. Contrario a lo que muchos piensan, no son nombres pronunciables como Yahvé o Elohim, sino 72 grupos de tres letras hebreas que los cabalistas consideran códigos espirituales con distintos significados.

En tiempos recientes, este saber antiguo ha trascendido el ámbito religioso gracias a libros, cursos y personalidades públicas interesadas en la espiritualidad, que los emplean como herramientas para la meditación, la reflexión y el desarrollo personal.

¿Qué representan realmente los 72 nombres de Dios?

Estos 72 nombres se derivan de una interpretación cabalística de tres versículos consecutivos del Éxodo (14:19-21). Cada uno de esos versículos contiene exactamente 72 letras hebreas.

Los sabios medievales crearon un método para leer estas letras en diferentes direcciones y formar 72 combinaciones de tres letras, conocidas como el Shem HaMephorash, que se traduce como “El Nombre Explícito” o “El Nombre Revelado de Dios”.

Dentro de la Cábala, estas combinaciones simbolizan distintos aspectos de la energía divina que habita en la creación.

¿Cuál es su propósito?

De acuerdo con la tradición cabalística, cada nombre está vinculado a una cualidad o energía particular.

Algunos practicantes meditan enfocándose solo en las tres letras hebreas, creyendo que esto facilita la conexión con determinadas virtudes espirituales, tales como:

Es fundamental aclarar que no hay pruebas científicas que respalden efectos sobrenaturales de estos nombres. Su empleo pertenece al terreno de la fe y las prácticas espirituales.

Los 72 nombres divinos