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Llevar fruta picada a la playa o a la piscina es ideal para mantenerse fresco e hidratado, aunque dejarla por horas bajo altas temperaturas puede favorecer la proliferación de microorganismos y elevar el riesgo de una infección gastrointestinal.

“Es un temor algo sobredimensionado: no representa un peligro considerable si se controlan bien las condiciones higiénico-sanitarias”, señaló Felipe del Valle Pascual, dietista-nutricionista del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, en datos difundidos por EFE Salud.

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¿Por qué la fruta picada puede contaminarse?

La piel funciona como una defensa natural. Al pelar o cortar la fruta, la pulpa libera líquidos y azúcares, quedando expuesta a manos, utensilios y superficies, y creando un ambiente propicio para el desarrollo microbiano.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aconseja lavar las frutas bajo agua corriente antes de cortarlas, incluso si la cáscara no se va a comer. Esto previene que el cuchillo transfiera suciedad o bacterias desde el exterior hacia el interior.

El calor también acelera el deterioro: pueden aparecer oxidación, pérdida de textura, exceso de jugo y degradación de algunos nutrientes, como ciertas vitaminas.

¿Cuánto tiempo puede permanecer sin refrigeración?

Por norma general, los alimentos perecederos, incluida la fruta picada, deben enfriarse antes de dos horas. Este plazo se reduce a una hora si la temperatura supera los 32 °C, situación común en verano en muchas partes de México, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Para transportarla con mayor seguridad se recomienda:

La opción más segura es llevar la fruta entera, previamente lavada, y cortarla justo antes de comer.

Sandía y melón requieren precauciones especiales