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En los años setenta, surgió una propuesta ambiental que parecía abordar simultáneamente dos problemáticas: reutilizar millones de neumáticos usados y generar nuevos hábitats para la vida marina.

El proyecto, llamado Arrecife Osborne, consistió en sumergir alrededor de dos millones de neumáticos frente a la costa de Fort Lauderdale, Florida, con la finalidad de crear un arrecife artificial donde pudieran desarrollarse corales y habitar diversas especies.

La iniciativa fue promovida en 1972 por la entidad Broward Artificial Reef Inc., que pretendía expandir una zona de arrecife artificial ya establecida con estructuras de cemento.

En aquel entonces, quienes apoyaban el proyecto creían que los neumáticos servirían como una superficie apropiada para que los corales se adhirieran y se formara un ecosistema marino.

Incluso, la propuesta contó con el respaldo del Gobierno estadounidense.

¿Por qué el arrecife de neumáticos resultó un fracaso?

La dificultad radicó en que la construcción no fue concebida para soportar las condiciones oceánicas durante largos años.

Los casi dos millones de neumáticos fueron organizados en bloques de tres o cuatro unidades, enlazados con bandas de nailon y asegurados con clips de acero galvanizado.

No obstante, los neumáticos no se rellenaron con concreto, por lo que conservaron aire y agua dentro, volviéndolos relativamente livianos y susceptibles al movimiento marítimo.

Con el tiempo se produjeron varios deterioros:

La estructura que pretendía generar un nuevo ecosistema terminó perjudicando áreas cercanas de arrecifes naturales y ocasionando peligros para las especies marinas.

Más de 500 mil neumáticos permanecen en el océano

Tras más de cincuenta años desde el inicio, la problemática persiste.

Según cálculos de la organización 4ocean, aún se encuentran más de 500 mil neumáticos en el fondo marino en 2026.

En los últimos años, grupos civiles y militares han llevado a cabo diversos operativos de limpieza y han retirado cientos de miles de unidades, pero la cantidad restante convierte el proceso en una tarea prolongada.

El Departamento de Protección Ambiental de Florida ha señalado que la magnitud del retiro ha dificultado que una sola entidad pueda encargarse completamente del problema.

La tecnología submarina facilita la localización de las llantas

Para avanzar en la limpieza, los equipos de restauración comenzaron a emplear nuevas herramientas tecnológicas.

Entre ellas sobresalen:

Estos recursos contribuyen a minimizar daños adicionales, ya que con el tiempo algunas especies marinas han empezado a utilizar parte de la estructura abandonada.

En ciertas ocasiones, los equipos deben retirar primero organismos como corales que crecieron sobre los neumáticos para poder moverlos sin perjudicar más el ecosistema.