Regresar el carrito del supermercado es una acción sencilla, casi automática. Para muchas personas, simplemente forma parte del proceso de compra: bajar las bolsas, cerrar el baúl y colocar el carrito en su lugar.
Para otros, puede resultar una tarea molesta, especialmente si hay prisa, cansancio, niños pequeños, calor, lluvia o alguna limitación física. Por eso, la psicología no permite juzgar a alguien por una sola acción en el estacionamiento.
Sin embargo, este acto puede interpretarse como una conducta habitual relacionada con la responsabilidad personal y la convivencia social.
Según especialistas consultados por EatingWell sobre la llamada “teoría del carrito del supermercado”, y en literatura académica disponible en NIH/PubMed Central acerca de la conducta prosocial y rasgos de personalidad vinculados con la responsabilidad, esto no es una prueba científica para evaluar el carácter, pero devolver el carrito puede evidenciar características como conciencia social, consideración hacia otros y autocontrol cuando forma parte de un patrón constante.
Nadie se vuelve responsable solo por regresar un carrito, ni alguien deja de serlo por no hacerlo en una ocasión puntual. Sin embargo, la psicología social ha analizado cómo las pequeñas acciones prosociales, como ayudar, cooperar o facilitar la vida a otros, pueden mostrar hábitos de convivencia que suelen pasar inadvertidos.
¿Por qué devolver el carrito del supermercado se vincula con la responsabilidad?
Regresar el carrito significa completar una tarea aunque nadie lo supervise. No existe una multa directa por dejarlo en medio del estacionamiento ni un premio por colocarlo en el espacio designado. Aun así, muchas personas lo hacen porque comprenden que el carrito no debe obstaculizar el paso, ocupar un lugar o correr el riesgo de dañar otro vehículo.
Desde la psicología de la personalidad, este tipo de comportamiento puede relacionarse con la escrupulosidad, conocida en inglés como conscientiousness. Este rasgo se asocia con responsabilidad, organización, perseverancia y voluntad para cumplir con las obligaciones diarias. No se evalúa por un solo acto, pero puede manifestarse en hábitos repetidos.
Dicha secuencia puede reflejar una forma práctica de responsabilidad: hacerse cargo de lo que se utilizó, aunque el beneficio no sea inmediato ni personal.
¿Qué características suelen tener quienes devuelven el carrito?
No existe una lista científica definitiva que afirme que todas las personas que regresan el carrito son iguales. Lo que sí puede señalar la psicología social es que esta conducta puede coincidir con varios hábitos o rasgos.
¿De qué manera está relacionado este hábito con la empatía?
La empatía no siempre se manifiesta en gestos grandiosos. A veces se expresa en pequeñas acciones que evitan incomodidades a los demás.
Regresar un carrito puede ser una forma de pensar en quien llegará después al estacionamiento, en la persona que debe recogerlos o en el conductor que podría encontrarlos obstaculizando.
La conducta prosocial se refiere a actos como ayudar, colaborar, compartir o actuar en beneficio de otros. Bajo esta definición, devolver el carrito puede entenderse como una acción sencilla que facilita la convivencia, siempre que se realice con la intención de no perjudicar a otras personas.


