Un molar de neandertal hallado en una cueva del suroeste de Siberia ofrece una pista poco común sobre cómo estos grupos humanos manejaban el dolor dental. El diente, con una antigüedad aproximada de 59 mil años, presenta una cavidad profunda y señales que sugieren una posible intervención dental con una herramienta de piedra para tratar una caries.
De acuerdo con un reporte de CNN basado en un estudio difundido en la revista científica PLOS One, el descubrimiento corresponde a un molar inferior de un neandertal adulto encontrado en la cueva de Chagyrskaya, en las montañas Altai, en lo que hoy es Rusia. El diente, identificado como Chagyrskaya 64, llamó la atención de los científicos por un orificio irregular que alcanzaba la cámara pulpar, la zona interna donde se alojan nervios y vasos sanguíneos.
La investigadora principal, Alisa Zubova, científica sénior del Museo de Antropología y Etnografía Pedro el Grande de la Academia Rusa de Ciencias, afirmó que nunca habían encontrado algo parecido ni en neandertales ni en humanos modernos de épocas mucho más recientes. Para el equipo, la evidencia apunta a lo que podría ser la forma más antigua documentada de tratamiento intencional de una lesión dental.
¿Qué descubrieron exactamente en el molar neandertal?
Este molar se distinguía entre otros restos encontrados en la cueva porque su corona mostraba un orificio amplio, profundo y claramente doloroso. La cavidad abarcaba una gran parte de la superficie de masticación y llegaba hasta la zona donde el dolor habría sido más agudo.
Lo más relevante no fue solo el tamaño de la lesión. Alrededor del orificio, los investigadores notaron arañazos y marcas que no se correspondían con el desgaste habitual por la alimentación. Estas señales indicaban una manipulación intencionada con una herramienta fina.
El análisis también reveló que el individuo continuó utilizando el diente tras el procedimiento. Esto sugiere que la pieza no quedó inutilizada inmediatamente y que la intervención, si efectivamente ocurrió como plantea el estudio, pudo haber reducido el dolor y preservado parte de su función.
¿Por qué los científicos creen que hubo una intervención dental?
El equipo empleó diversas técnicas de escaneo para examinar la superficie y el interior del molar. Así hallaron micromarcas compatibles con movimientos de perforación y rotación realizados con una punta pequeña y dura.
La hipótesis principal es que alguien utilizó una herramienta de piedra para limpiar la cavidad y eliminar tejido dañado. Según los autores, esta limpieza pudo haber expuesto la pulpa y destruido los nervios y vasos sanguíneos de la zona, lo que habría mitigado el dolor.
Lo fundamental del hallazgo es que el patrón no parece casual. Los investigadores sostienen que no se trata solo de una caries avanzada, sino de una cavidad que muestra indicios de haber sido tratada manualmente. En términos simples, alguien habría identificado el problema y tratado de intervenirlo.
¿Cómo demostraron que una piedra pudo causar esas marcas?
Para validar la hipótesis, el equipo llevó a cabo un experimento con tres molares de humanos modernos. La encargada fue Lydia Zotkina, experta en fabricación y uso de herramientas de piedra e investigadora del Instituto de Arqueología y Etnografía de la Rama Siberiana de la Academia Rusa de Ciencias.
Zotkina utilizó una punta de jaspe similar a las herramientas encontradas en la cueva y realizó perforaciones manuales en dientes con daños comparables. El propósito era comprobar si podía reproducir las mismas marcas observadas en el molar neandertal.



