Especialista en cirugía cerebral y de columna, Illueca señala que el dolor es un fenómeno mucho más complejo de lo que parece, ya que no depende únicamente del cuerpo, sino también del sistema nervioso, las emociones, el estrés y la memoria, elementos que afectan directamente la forma en que cada individuo lo experimenta.
Es en ese instante cuando el cerebro interpreta la información y la transforma en dolor, lo que implica que una persona puede continuar sintiendo molestias incluso cuando la causa inicial ya no está presente, como sucede con el dolor fantasma tras una amputación.
Cómo el dolor se convierte en crónico
Illueca define el dolor crónico como un proceso de ajuste del sistema nervioso que termina siendo perjudicial. Con el paso del tiempo, los caminos que transmiten el dolor se vuelven más eficaces, similar a una carretera secundaria que se transforma en una autopista, haciendo que la señal se propague más rápido y con mayor intensidad.
La neurocirujana señala que la percepción del dolor también está condicionada por factores culturales. En muchos casos, especialmente en mujeres, el dolor ha sido aceptado como normal durante años, lo que hace que algunos síntomas se minimicen o se consulten tardíamente.
Este contexto puede ocasionar que los pacientes pierdan la habilidad para evaluar con precisión la intensidad real de su dolor. En consulta, comenta, es común que personas con dolores fuertes no puedan determinar si su nivel es un 8, un 9 o un 10, porque han asumido que “no es para tanto”.
El inconveniente de tratar solo con fármacos
Illueca indica que en muchas situaciones se abusa del uso de medicamentos sin profundizar en la causa del dolor. Aunque los medicamentos pueden ser necesarios, enfatiza que el tratamiento siempre debe ir acompañado de una investigación activa del origen del problema.
De lo contrario, advierte, existe el riesgo de “atender el síntoma sin comprender qué lo está ocasionando”, lo que deja el tratamiento incompleto.
En su experiencia clínica, la neurocirujana ha observado que muchos pacientes llegan con dolor físico, pero también con experiencias vitales importantes o situaciones emocionales complejas. Por eso, sostiene que el dolor no puede entenderse únicamente como un fenómeno físico.



