WISMAR, Alemania.- El destino de una ballena jorobada de cerca de 13 metros y once toneladas ha capturado la mirada mundial. Luego de semanas de incertidumbre en las costas del Mar Báltico, este viernes 17 de abril de 2026 representa un momento crucial para el ejemplar conocido afectuosamente como “Timmy”.
A pesar de que las autoridades oficiales descartaron un rescate por el estado grave del animal, un proyecto privado liderado por empresarios y especialistas internacionales ha iniciado un operativo sin precedentes. De acuerdo con informes del Museo Oceanográfico Alemán de Stralsund y declaraciones del ministro regional Till Backhaus, esta acción constituye la única y última alternativa para que el cetáceo regrese a las profundidades del Atlántico antes de que su salud empeore de forma irreversible.
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El inicio del caso: Desde el avistamiento hasta el diagnóstico grave
Todo comenzó el 23 de marzo cuando un habitante local encontró a la ballena en un banco de arena cerca de la isla de Poel, frente a Lübeck. En un principio, el animal fue confundido con una roca debido a su inmovilidad en aguas poco profundas. Biólogos expertos confirmaron que “Timmy” está gravemente enfermo y, lo más alarmante, tiene una red de pesca atrapada en su boca, un obstáculo que le impide alimentarse y ha acelerado su deterioro.
A pesar de la movilización ciudadana, el gobierno regional de Mecklemburgo-Pomerania Occidental reconoció inicialmente que no disponía de protocolos ni equipos adecuados para trasladar a un animal de ese peso sin causarle sufrimiento extremo. Por esa razón, hace dos semanas, las esperanzas disminuyeron, generando una presión social y protestas en la localidad de Timmendorfer.
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