Actualmente es uno de los dulces más emblemáticos en México, aunque el mazapán De la Rosa no siempre tuvo ese nombre ni portó su icónica envoltura con flores.
Su historia es un relato de creatividad, cambios… y hasta una amenaza de litigio.
El comienzo: un mazapán diferente al europeo
Jesús Michel González, un empresario que incursionó en diversos sectores, fue quien ideó este dulce.
A fines de los años 40, buscaba un producto que se comercializara durante todo el año. Tomando como base el mazapán clásico de España, tomó una decisión fundamental:
Así surgió el característico dulce de textura cremosa y sabor pronunciado que conocemos hoy.
El nombre inicial: ‘Conitas’
El dulce original se denominaba “Conitas” y su empaque era muy diferente:
Con el paso del tiempo, nuevas normativas requirieron incluir información como marca y domicilio en el envoltorio, lo que impulsó un rediseño.
La amenaza legal que lo transformó
El cambio decisivo ocurrió cuando el paquete de “Conitas” comenzó a asemejarse al de otra marca:
La rivalidad amenazó con un proceso legal, lo que obligó a modificar la presentación.
Así surgió una idea que marcaría un antes y un después.



