Los monómeros de cristal líquido (LCM) derivados de desechos electrónicos se concentran en el cerebro de delfines y marsopas del Indo-Pacífico, según un estudio reciente. Los investigadores identificaron que estos compuestos de pantallas atraviesan la barrera hematoencefálica, poniendo en peligro a especies amenazadas desde 2021.
¿De qué manera alcanzan los químicos de pantallas a los mamíferos marinos?
Según infobae, el análisis de tejidos obtenidos entre 2007 y 2021 en el Mar de China Meridional confirmó la existencia de 62 tipos de LCM. Estas sustancias orgánicas sintéticas, esenciales para la claridad en televisores y computadoras, ingresan al cuerpo de los cetáceos principalmente por su alimentación al filtrarse en el océano.
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La resistencia química de estos compuestos, creados para perdurar en dispositivos domésticos, los transforma en contaminantes duraderos. Al no degradarse con facilidad, los residuos electrónicos liberan estas partículas que son absorbidas por peces e invertebrados, ascendiendo la cadena alimentaria hasta los depredadores superiores.



