Un campesino de 86 años en Pensilvania, Estados Unidos declinó una oferta que superaba los 15 millones de dólares —aproximadamente 255 millones de pesos mexicanos— para vender sus 105 hectáreas a firmas interesadas en establecer un centro de datos de inteligencia artificial.
La propuesta incluía un pago de 60 mil dólares por acre, monto que excedía considerablemente el valor agrícola habitual del terreno. No obstante, el dueño prefirió no aceptar la oferta.
¿Por qué rechazó 255 millones de pesos?
En diálogo con Fox, el agricultor comentó que su elección no fue impulsada por el dinero, sino por el valor personal y familiar de la propiedad, cuya historia se extiende por más de 80 años.
“Era mi vida, algo especial. No se trató tanto del aspecto financiero, simplemente no quería ver desaparecer las dos granjas”, expresó.
El plan consideraba la construcción de infraestructura tecnológica para el procesamiento de datos relacionados con inteligencia artificial, un área que ha aumentado su necesidad de terrenos rurales debido a demandas energéticas y espaciales.
Vendió por una suma mucho menor para proteger la tierra
En lugar de aceptar la atrayente oferta, el campesino decidió transferir la propiedad a Lancaster Farmland Trust, una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a la conservación permanente de tierras agrícolas en Pensilvania.
La transacción se efectuó por 1.9 millones de dólares, equivalentes a cerca de 32 millones de pesos mexicanos, casi una octava parte del monto inicial.
Este convenio asegura que las tierras no serán destinadas a desarrollos industriales, urbanos o tecnológicos, manteniendo su uso exclusivamente agrícola.
“Mis conocidos están muy satisfechos con la decisión que tomé”, afirmó el agricultor.
El contexto: crecimiento de centros de datos e inteligencia artificial
La proliferación de centros de datos relacionados con la IA ha provocado mayor presión sobre tierras rurales en diversas zonas de Estados Unidos, especialmente aquellas con acceso a energía, agua y conectividad crucial.
Estos desarrollos suelen implicar:
El caso del agricultor de Pensilvania se ha vuelto un ejemplo de resistencia ante el avance tecnológico sobre tierras agrícolas tradicionales.
Aunque la suma rechazada representaba una oportunidad de independencia financiera completa, el dueño priorizó la conservación histórica y agrícola de un terreno que, según sus propias palabras, formaba parte de su vida.



