MÉXICO-. En el marco de la cultura digital actual, el nombre de Balduino IV de Jerusalén ha vuelto a ganar popularidad.
Clips, montajes y tributos en plataformas sociales lo muestran como un símbolo de fortaleza, en gran medida gracias a su aparición en la película El Reino de los Cielos, dirigida por Ridley Scott.
No obstante, más allá de la representación en el cine, la verdad histórica de este rey supera aún más la ficción.
El monarca que reinó mientras su cuerpo era consumido por la enfermedad
Balduino IV vio la luz en 1161 dentro del Reino de Jerusalén y subió al trono en 1174, con tan solo 13 años, ya padeciendo lepra, una enfermedad degenerativa que marcaría su existencia.
Contrario a lo que se piensa comúnmente, no era ni judío ni musulmán, sino un rey cristiano de raza franca —descendiente de aristócratas europeos asentados en Tierra Santa tras las Cruzadas— encargado de gobernar y proteger un territorio diverso y estratégico.
A pesar de su afección, Balduino fue un monarca activo. Tomó parte en asuntos militares y políticos, y en 1177 protagonizó una de sus mayores victorias: vencer al general musulmán Saladino en la Batalla de Montgisard, un triunfo inesperado dada su situación.


