MÉXICO-. Un recorrido solicitado por app terminó viral. Un video compartido en redes sociales exhibe el instante en que una mujer que se define como Therian pidió un transporte tipo Uber X, aunque el viaje no avanzó mucho.
La filmación, supuestamente realizada por el chofer, ya se difunde en plataformas digitales y ha despertado miles de comentarios.
De los ladridos al enfrentamiento
El conductor llegó al lugar acordado y saludó con normalidad.
La pasajera abordó el auto con el rostro pintado para parecer un perro, usando collar y correa. Este detalle llamó la atención.
“¿Eres Daisy? Buenos días.”, preguntó el chofer, visiblemente confundido.
La contestación fue sorprendente: ladridos. No pronunció palabras, solo sonidos de perro. El ambiente se tornó tenso.
Después de varios intentos para comunicarse, el conductor preguntó nuevamente:
“Ahora en serio, ¿se encuentra bien? ¿Requiere ayuda? ¿De verdad es Daisy? ¿Qué ocurre?”
La mujer respondió otra vez con ladridos, esta vez con un tono más hostil, parecido a un perro irritado.
La tensión aumentó hasta que ella dejó su papel por un momento para aclarar:
“¿No ve que soy un perro? Soy un Therian.”
El chofer buscó entender la situación, pero cuestionó la coherencia del argumento.
En el video explicó que, si se identifica como animal, debería usar otra modalidad del servicio.
Entonces, se apartó:
“Entonces, le comento, Daisy, que este servicio es Uber X, para personas. Le pido que descienda y solicite Uber Pet. En Uber X no aceptamos perros ni animales, así que por favor, bájese; si no, tendré que… aquí tengo agua y la voy a mojar, eh.”
La pasajera contestó con más gruñidos y amenazó con morder al chofer. Finalmente se bajó del automóvil en medio del intercambio.
Identidad frente a normas del servicio
Este episodio reactiva la discusión sobre la identidad Therian, concepto que define a personas que se identifican espiritual o psicológicamente con un animal.
Mientras algunos apoyan esta forma de expresión, otros ponen en duda sus límites en espacios públicos y servicios regulados.
En este caso, la controversia se centró en las normas de la plataforma, que distinguen entre servicios para pasajeros y transporte de mascotas.



