MÉXICO-. Nerón Claudio César Augusto Germánico fue emperador del Imperio romano desde el año 54 hasta el 68 d.C.
Subió al poder con apenas 16 años y, aunque sus inicios fueron relativamente tranquilos bajo la dirección de Séneca y Burro, su gobierno terminó caracterizado por actos autoritarios, conflictos políticos y episodios violentos que lo convirtieron en una de las figuras más polémicas de la antigüedad.
Autores clásicos como Tácito y Suetonio narran sucesos que cimentaron su reputación: mandó ejecutar a su madre Agripina, estuvo involucrado en la muerte de su esposa Popea Sabina y mantuvo una relación pública con el joven Esporo, a quien mandó castrar y presentar como su pareja. Estos hechos reforzaron una imagen de excesos que trascendió su tiempo.
Persecución, incendio y martirio de los apóstoles
El momento decisivo se dio en el año 64 d.C., cuando un gran incendio arrasó gran parte de Roma.
El historiador Tácito, en Anales (XV, 44), consignó:
“Nerón fabricó chivos expiatorios, y sometió a crueles tormentos a quienes la gente llamaba cristianos…”
Tácito relata que algunos fueron cubiertos con pieles y lanzados a los perros; otros, crucificados; y otros más, quemados vivos como antorchas en los jardines imperiales.
Este acontecimiento es reconocido como la primera persecución oficial romana contra los cristianos.



