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Un vómito fosilizado de 66 millones de años revela la alimentación de depredadores marinos en el Cretácico

Un vómito fosilizado de 66 millones de años revela la alimentación de depredadores marinos en el Cretácico

En la costa este de Dinamarca, en el acantilado de Stevns Klint, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO debido a su importancia geológica, se encontró un fósil poco común: una masa que corresponde a vómito antiguo. Aunque el término puede sorprender, este descubrimiento ofrece información directa sobre la fauna marina de hace 66 millones de años, al cierre del periodo Cretácico.

Stevns Klint destaca por conservar estratos geológicos que señalan el límite entre el Cretácico y el Paleógeno, época vinculada con la extinción de los dinosaurios no avianos. En este marco, incluso los restos más pequeños pueden aportar datos valiosos para comprender cómo funcionaban los ecosistemas previos a ese evento global.

Cómo se identificó el vómito fosilizado

El descubrimiento fue obra de Peter Bennicke, un aficionado a la búsqueda de fósiles. Al partir una roca de escritura, un tipo común de creta en la zona, observó una concentración inusual de fragmentos. Estos correspondían a restos de crinoideos, conocidos como lirios de mar.

Bennicke entregó la muestra al Geomuseum Faxe, donde expertos en fósiles marinos la limpiaron y examinaron. El diagnóstico fue evidente: no se trataba de un sedimento ordinario, sino de un regurgitalito, es decir, un vómito fosilizado. Este tipo de fósil es poco frecuente y permite conocer directamente qué consumían ciertos animales y qué no lograban digerir.

¿Qué es un regurgitalito y por qué es relevante?

Los regurgitalitos se forman cuando un animal expulsa restos de alimento que su sistema digestivo no puede procesar. Con el paso del tiempo, esos fragmentos pueden fosilizarse. En este caso, la masa contiene partes de al menos dos especies diferentes de lirios de mar.

Este tipo de fósiles ayuda a los investigadores a reconstruir antiguas cadenas tróficas. A diferencia de otros restos, no solo muestran al organismo, sino una interacción directa entre depredador y presa, algo poco habitual en el registro fósil.

Los lirios de mar: presas complicadas de digerir

Aunque su nombre puede inducir a error, los lirios de mar no son plantas. Son animales marinos relacionados con estrellas y erizos de mar. Su cuerpo está compuesto mayormente por placas de carbonato de calcio, con escaso tejido blando.

Desde el punto de vista nutricional, no son un alimento sencillo. Por eso, tras ser ingeridos, sus partes duras fueron expulsadas. Esta situación, común en la naturaleza actual, quedó registrada en la roca y se ha conservado durante millones de años.

¿Qué animal originó el vómito?

Los científicos del Geomuseum Faxe consideran que el responsable pudo haber sido un pez o un tiburón de fondo. Estos animales poseen dientes adaptados para triturar, no para desgarrar, lo que coincide con una dieta basada en organismos que habitan el fondo marino.

No es posible determinar la especie exacta, pero los expertos señalan como referencia moderna al tiburón Port Jackson, que vive en Australia y tiene hábitos alimenticios similares. La idea principal es clara: durante el Cretácico, “un tiburón o algún otro pez intentó alimentarse de lirios de mar… pero su estómago no lo soportó”.

Qué revela este fósil sobre los océanos antes de la extinción

Más allá de su curiosidad, el fósil aporta información sobre la dinámica de los ecosistemas marinos poco antes de la gran extinción vinculada al impacto del asteroide de Chicxulub. Conocer qué organismos interactuaban entre sí permite crear modelos más detallados de las redes alimentarias.

Este tipo de conocimiento ayuda a comprender cómo funcionaban los mares del pasado y de qué manera esos sistemas pudieron colapsar tras un cambio ambiental severo.

Un fósil protegido por la legislación danesa

El vómito fosilizado fue catalogado como Danekræ, una categoría legal que reconoce objetos naturales de excepcional valor en Dinamarca. Bajo esta figura, cualquier hallazgo similar debe ser entregado al Estado para su conservación.