El trastorno bipolar es un padecimiento que se presenta mediante alteraciones significativas en el estado anímico, la energía y la conducta. Los afectados pueden experimentar episodios de manía, hipomanía y depresión, junto con fases de estabilidad.
En la etapa maníaca, el individuo suele mostrar una energía elevada, euforia, dificultades para dormir, pensamientos acelerados y, en ocasiones, comportamientos riesgosos. Esta fase es la que distingue al trastorno bipolar de otros trastornos afectivos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el trastorno bipolar afecta aproximadamente a 1 de cada 200 personas globalmente, constituyendo un problema de salud mental con un impacto significativo en la vida cotidiana.
¿Qué es el trastorno bipolar y cómo influye en el día a día?
“El trastorno bipolar es una afección neuropsiquiátrica hereditaria y crónica que se manifiesta a través de episodios con cambios en el ánimo, la energía y la actividad”, explicó a Infobae el psiquiatra Sergio Strejilevich, director de ÁREA y presidente del Capítulo Argentino de la Sociedad Internacional sobre Trastornos Bipolares.
Esta enfermedad suele ser recurrente. Puede ocasionar problemas en el ámbito laboral, las relaciones interpersonales y la vida social. Además, está vinculada a un riesgo incrementado de suicidio y a la coexistencia de otros trastornos psiquiátricos o médicos.
Aunque la depresión puede predominar en gran parte del desarrollo del trastorno, el diagnóstico depende de la detección de episodios maníacos o hipomaníacos.
Estudio genético para comprender el origen de la manía
Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones genéticas sobre el trastorno bipolar se habían enfocado en la depresión. No obstante, quedaba una duda fundamental: ¿la manía posee una base genética particular?
Para aclararlo, científicos del Reino Unido e Italia examinaron datos genéticos de más de 27 mil personas con trastorno bipolar y los compararon con los de más de 576 mil individuos estudiados por depresión.
El grupo de trabajo, formado por expertos del King’s College de Londres, el Instituto Nacional de Investigación en Salud del Reino Unido y la Universidad de Florencia, aplicó una técnica estadística avanzada que permitió identificar el componente genético exclusivo de la manía.
La manía representa más del 80% de la base genética
El estudio reveló que la manía constituye el 81.5% del fundamento genético del trastorno bipolar, mientras que la depresión solo abarca un 18.5%. Este descubrimiento indica que la manía es el núcleo genético del trastorno.
Los científicos encontraron 71 variantes genéticas vinculadas únicamente a la manía, distribuidas en 37 áreas del genoma. De estas, 18 no habían sido asociadas previamente con el trastorno bipolar.
Estos resultados demuestran que la manía no es simplemente un síntoma más, sino el factor central que define la enfermedad desde una perspectiva genética.
Genes, cerebro y regulación del ánimo
Varias de las variantes genéticas detectadas afectan a los canales de calcio en las neuronas, que son fundamentales para la comunicación neuronal y la regulación emocional.
El perfil genético de la manía mostró diferencias respecto al del trastorno bipolar en general. Por ejemplo, presentó una relación genética menor con el consumo de drogas y una mayor asociación con el bienestar y el rendimiento académico.
Incluso al evaluar la manía junto con la psicosis, los investigadores confirmaron que sigue siendo un elemento clave en la genética del trastorno bipolar.
¿Qué implicaciones tienen estos hallazgos para el diagnóstico y tratamiento?
Los autores destacan que estos hallazgos pueden contribuir a una mejor diferenciación de los subtipos de trastorno bipolar y favorecer tratamientos más personalizados.
Una comprensión más profunda de la genética de la manía abre la puerta a que fármacos como el litio actúen sobre los canales de calcio identificados y a la creación de nuevas terapias dirigidas a estos procesos biológicos.
“El estudio publicado en Biological Psychiatry es muy valioso. Utilizaron un enfoque novedoso y lógico: buscaron correlacionar el perfil genético no con el diagnóstico global de trastorno bipolar, sino con su componente esencial, que es la manía”, indicó Strejilevich.



