En El Radar

Luis Castilleja, reconocido en redes como “El Temach”, se ha posicionado como una de las voces más destacadas dentro de la llamada “machosfera” en América Latina, acumulando más de 11 millones de seguidores.

No obstante, una reciente indagación del Servicio Mundial de la BBC revela que el desarrollo de su presencia digital responde a una táctica calculada y basada en modelos anglosajones de contenido extremo.

Según declaraciones de su hermana, identificada como Alex, el influencer reconoció en privado estar emulando el esquema de Andrew Tate, el polémico creador de contenido británico-estadounidense.

La táctica consistió en extremar de forma gradual los mensajes dirigidos al público masculino para explotar las dinámicas de distribución algorítmica en redes sociales, alcanzando así una gran difusión en la región.

Alex describió el cambio en su hermano como un proceso que transformó por completo su carácter público y privado, pasando de ser un joven con ideas liberales que aspiraba a una carrera en actuación en Hollywood hace diez años, a convertirse en lo que ella denominó un “autómata de violencia” dentro del espacio digital.

La estructura financiera de la “machosfera”

Tras la retórica de disciplina física y superación personal que promueve el canal, la investigación de la BBC descubrió una estructura económica que genera ingresos millonarios.

Los informes financieros proyectados entre abril de 2025 y abril de 2026 señalan las siguientes fuentes de ganancias para la marca “El Temach”:

Impacto en la Generación Z y validación de comportamientos

El público principal que consume este contenido está compuesto por jóvenes hombres de la Generación Z. Según información del King’s College London citada en el reporte, el 57% de los varones jóvenes encuestados opina que las políticas de igualdad de género han derivado en un trato discriminatorio hacia los hombres, ámbito donde discursos como los de Castilleja cobran relevancia.

El doctor Ali Siles, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indicó que este tipo de plataformas construyen sus mensajes de validación masculina a través del menosprecio de los derechos femeninos, promoviendo la vuelta a roles tradicionales de sumisión.

El informe también documentó situaciones donde el consumo de estos videos trascendió el mundo digital para reflejarse en conductas controladoras en la vida real.