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Ni siquiera en los guiones más locos de Hollywood se habría anticipado algo así. El ganador del Óscar, Brad Pitt, está en medio de uno de los litigios más insólitos, extraños y divertidos de su trayectoria, tras ser demandado en California por una firma de lujo enfocada exclusivamente en el cuidado del órgano masculino.

Así es, leíste correctamente. Los creadores de una reconocida “crème pénis” (crema para el pene) han llevado el caso a los tribunales para que el protagonista del próximo filme sobre la F1 abandone el uso del nuevo nombre en su línea de skincare, acusándolo de competencia desleal y de ser un “idiota” por no verificar los registros de marca.

El informe, revelado en exclusiva por el reconocido medio estadounidense AirMail este fin de semana de mayo de 2026, ya está recorriendo el mundo por lo absurdo del asunto.

El conflicto de marcas: “Beau Domaine” contra “Beau D.”

Para comprender este lío cosmético, es importante conocer a los dos protagonistas de esta disputa:

Precisamente este cambio fue el detonante de la ira de los fabricantes del bálsamo masculino. Alegan que el nombre casi idéntico genera una “falsa designación de origen” y confunde a los consumidores. Tras tres intentos fallidos de resolver la disputa en privado, decidieron demandar al actor solicitando $75,000 dólares por daños y que altere el nombre de su empresa de inmediato.

¿Tiene Brad Pitt riesgo de perder esta disputa?

A pesar del revuelo mediático y las duras acusaciones, el equipo legal de Brad Pitt (que ha evitado hacer comentarios públicos) puede estar tranquilo.

Abogados expertos en derecho comercial consultados sobre el caso indican que la demanda tiene casi nulas probabilidades de prosperar en un tribunal californiano. Para que haya una infracción de marca, debe existir un riesgo real de confusión en el consumidor al momento de adquirir el producto.

Seamos sinceros: es muy poco probable que alguien buscando en línea un sérum facial antienvejecimiento a base de uvas termine por error comprando una crema para el órgano masculino con un cursor con forma de espermatozoide.

Por ahora, este extraño pleito legal sigue su curso, evidenciando que en la vida de los famosos, la realidad siempre supera a la ficción.